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jueves, 20 de agosto de 2020

¿Qué está pasando en la laguna Cabral o Rincón?




¿Qué está pasando en la laguna Cabral o Rincón?


Santo Domingo
El espejo de agua de la laguna Cabral o Rincón desapareció a mediados de julio pasado y de inmediato saltaron las alarmas en muchas comunidades de las provincias Independencia y Barahona cuyas economías están directamente vinculadas al entonces cuerpo de agua dulce más grande del país.

Con sus 28 kilómetros cuadrados, no es solo un área protegida con categoría de refugio de vida silvestre: es uno de los cuatro humedales de importancia internacional o Sitio Ramsar de República Dominicana, considerados lugares de gran valor ecológico por sus aportes a la biodiversidad.

Aunque el volumen de la laguna depende mucho de los ciclos de lluvia y sequía, otros factores inciden en el desgaste de su ciclo hidrológico y en la rápida evaporación de sus aguas.

De estos factores, así como del impacto que ha tenido la disminución del agua, la flora y fauna vinculantes en las comunidades que rodean la laguna, nos hablan en el Encuentro Verde la bióloga e investigadora Andrea Thomen, gerente de proyectos del Grupo Jaragua; y el arquitecto y ecologista Elmer González, presidente fundador del Consejo para el Desarrollo Estratégico del Municipio de Cabral 2020-2030 e investigador de sociología territorial y urbana.


CLIMA, GOBERNANZA Y ”REFUGIADOS ECOLÓGICOS”

LD: ¿Qué peso tiene el impacto del cambio climático en la sequía de la laguna?
Andrea Thomen: En la actualidad, es difícil cuantificar y evaluar el impacto del cambio climático ante la sequía en la laguna debido a la falta de información histórica sobre la hidrografía natural de las cuencas que inciden en esta laguna. Por otro lado, el sistema hidrológico ha sido modificado de tal forma que, aún si los datos históricos existiesen, sería difícil diferenciar entre los efectos climáticos graduales y los impactos asociados al cambio de uso de suelo y las numerosas infraestructuras de almacenamiento, irrigación y regulación de caudales extremos existentes a lo largo de las cuenca que vierten en la laguna.

Según los datos de acceso abierto del 2018 de Global Forest Watch, se ha documentado pérdida de cobertura boscosa a lo largo de la cuenca del Yaque del Sur entre 2000 y 2018.
Varios estudios sobre modelación climática predicen que en los próximos 50 años veremos cambios significativos en la estacionalidad  y cantidad de las lluvias, así como la frecuencia e incidencia de tormentas tropicales del Caribe. Para toda la región del Caribe, la mayoría de  modelos climáticos presentan un escenario de aumento de temperatura y reducción de la precipitación anual.
Esto quiere decir que tenemos una gran probabilidad de seguir presenciando sequías severas. Si combinamos los impactos de la sequía estacional y las altas temperaturas previstas, con la probabilidad de tener tormentas tropicales de alta intensidad, se crea un escenario preocupante. No solo tendremos que esforzarnos más para asegurar el caudal ecológico de la laguna, sino que también aumentarán los riesgos de inundaciones, riadas y otros eventos extremos que amenazan la capacidad de adaptación de las comunidades locales.
La presa de Monte Grande, bajo construcción aguas arriba en el Yaque del Sur, también se sumará a la ecuación del balance hídrico, en nuestra opinión reduciendo aún más el caudal disponible en época seca.  Aunque la presa ha sido justificada para el control de avenidas del Río Yaque del Sur, también “incidirá de manera efectiva en la dinamización y potencialidades de la estructura productiva agrícola en el área de influencia“. (https://indrhi.gob.do/proyecto-monte-grande/)



¿Y qué peso tiene la gobernanza?
Andrea Thomen: Para garantizar la conservación de la laguna Cabral, su biodiversidad y los servicios ecosistémicos que provee a las comunidades es necesario fortalecer los mecanismos regulatorios, participativos y de gestión para la gobernanza del agua.  Esto permitiría que los recursos hídricos se distribuyan de una manera más equitativa y responsable entre los usuarios y actores clave de la cuenca del Yaque del Sur. La toma de decisiones sobre quién, cómo y cuándo se utiliza el agua debe estar vinculada a metas y estrategias de conservación y sostenibilidad económica y ambiental a largo plazo. Dichas metas y estrategias deben ser trazadas  de manera participativa y deben tomar en cuenta a los grupos más vulnerables ante los impactos del cambio climático, como los pescadores, pequeños agricultores, y grupos de mujeres y jóvenes.

El agua es de todos. Sin embargo, cabe destacar que como país signatario del Convenio de Ramsar tenemos la obligación de preservar y priorizar la Laguna Cabral como un “humedal de alta importancia internacional.”
En la actualidad, se requiere de la colaboración interinstitucional que trabaje de la mano con el Comité Nacional de Ramsar y otros actores de gestión para asegurar el manejo efectivo de este humedal.

LD: ¿Qué efectos tiene la sequía de la laguna sobre las comunidades y los ecosistemas cercanos?
Andrea Thomen: La sequía de la laguna tiene un gran impacto sobre la economía local, particularmente para las familias cuyos ingresos derivan de la pesca en la laguna. La sequía no solo tiene un impacto sobre los ingresos de los pescadores, sino que también se ven impactados los vendedores y comerciantes locales, un sector liderado por mujeres en algunas comunidades. Por otro lado, la seguridad alimentaria de cientos de familias de la zona depende de la pesca local de subsistencia (una de las principales fuente calórica y de proteína a nivel del hogar). 

De manera indirecta, la sociedad y cultura local se ve impactada, ya que algunos pescadores se ven obligados a desplazarse para realizar viajes de pesca fuera de su comunidad (a las zonas del Lago Enriquillo y/o a las zonas costeras de Barahona). Dado este contexto, se pueden considerar a estos pescadores desplazados como “refugiados ecológicos”.

También se está dando el desplazamiento de vendedores de pescado desde otras comunidades hacia Cabral, especialmente los que venden tilapia pescadas en la presa de Sabaneta, desplazando así el  papel de los comerciantes y pescadores residentes.
La reducción del espejo de agua de la laguna tiene impactos directos e indirectos para los demás ecosistemas y comunidades presentes en este refugio de vida silvestre. Tanto los manglares como los eneales y carrizales (comunidades de plantas acuáticas) se ven afectados por la falta de agua.

La sequía también facilita el avance de algunas plantas invasoras que compiten con las comunidades de plantas nativas presentes en las costas de la laguna.  Sin embargo, cabe destacar que los impactos indirectos, particularmente aquellos asociados a las actividades humanas, pueden ser aún más devastadores.

La falta de alternativas económicas conlleva a que los comunitarios desmonten la vegetación del humedal (mediante la quema de los eneales y/o corte del manglar) y del bosque seco adyacente para el establecimiento de cercas de ganado, nuevos conucos y/o previos agrícolas dentro del área protegida o para saquear huevos de las aves reproductoras allí. En la actualidad, existe poca capacidad de vigilancia y gestión para controlar la expansión agrícola y ganadera dentro de este refugio.


GENTE, FLORA Y FAUNA HAN SIDO AFECTADAS



LD: ¿Ha habido sequías como esta en años anteriores? 
Elmer González: Sí. Desde la perspectiva de la historia en las poblaciones circundantes y la evolución del clima en el ecosistema natural de la Laguna del Rincón, han sucedido sequías en los años 50 y en la década de los 80, no tan agudas. Las más severas han sido en el 1997 y 2015; esas  sequias comenzaron a alertar a los comunitarios en base al rumor colectivo “se está secando la laguna”, pero las etapas de sequía de mayor impacto han sido desde el 2019 a la actualidad. En ese período y progresivamente, el déficit de lluvias y las secuelas de la sequía extendidas a mitad del 2020 han causado estragos que han afectado la vida de la gente, de la flora y la fauna de estas comunidades.

De igual manera, la influencia secuencial de la baja precipitación, las altas temperaturas de la zona, el sellamiento y elevación del suelo producido por la constante sedimentación del manto acuífero de la laguna a través del río Yaque del Sur, los efectos antrópicos derivados de procesos agrícolas, la quema de manglares y el ineficaz manejo en la administración hidrológica en la zona así como otros factores humanos disminuyeron drásticamente el caudal de los afluentes que vierten sus aguas en la laguna y  han producido el impacto negativo en el medio natural.


LD: ¿Qué importancia tiene la participación de la comunidad en la gobernanza de la laguna?
Elmer González: La acelerada deforestación que impacta el área adyacente a la reserva científica, así como desvío de las aguas del canal Trujillo hacia zonas agrícolas por parte de los agricultores informales, el uso prioritario del agua dirigida hacia las extensas plantaciones de caña en los suelos de la cuenca baja, la debilidad en el mantenimiento y adecuación en las compuertas de los canal y caños que no se han reparado en este nuevo milenio y que históricamente abastecen la reserva de agua, han mermado el ciclo hidrológico de la laguna.

Es evidente la  inexistencia de un plan integral estatal e intermunicipal en el manejo de la hidrología en toda la zona. En ese contexto, es imperioso el establecimiento de una gobernanza hídrica en los afluentes de la laguna de Rincón; es fundamental estructurar el conjunto de sistemas políticos, legales, socio-económicos e institucionales, que afectan de forma directa e indirecta el desarrollo y la gestión de los recursos para la sostenibilidad  y manejo de esta reserva científica.

Hay que devolver a la vida a la laguna Rincón, donde la flora y la fauna vuelvan a ser el elemento de mayor importancia para la ecología de la zona, y en ese sentido, cada uno de los habitantes y gobiernos locales en las comunidades de los municipios de Cabral, El Peñón, Cristóbal, deben asumir un rol primordial, propositivo con acciones y posibles soluciones para instaurar protocolos ambientales adecuados para una coexistencia duradera entre hombre y naturaleza.



LD: ¿Cuáles son los principales efectos de esta sequía sobre la economía local?
Elmer González: La importancia de la laguna es vital para las personas que habitan en las comunidades y ciudades de su perímetro, en función de que las actividades cotidianas y gran parte de la economía rural giran alrededor de ella.

Es evidente que la sequía contribuye enormemente a la disminución de la pesca en la laguna, en los procesos de producción agrícola, y directamente al desarrollo sostenible de la zona, ya que por esta causa se pierden medios de producción para el desarrollo de cientos de familias a causa de este fenómeno, produciendo pérdidas  de recursos como consecuencia del descenso de la producción.

Es preciso resaltar que el efecto de la sequía no solo impacta desde el punto de vista económico.  También el deterioro del macro paisaje que representa es fundamental en el comportamiento colectivo de cada habitante ante el impacto de los posibles episodios de desaparición de la laguna.



LD: ¿Alguna recomendación para evitar que la laguna llegue a los extremos de sequía que ha llegado recientemente? 
Elmer González: En primer orden, entendemos la prioridad de articular un mecanismo conjunto de integración interinstitucional del Estado, los gobiernos locales de las ciudades adyacentes y las organizaciones comunitarias liderados por el Grupo Jaragua, entidad que tiene varios años de estudio de la zona, para diseñar un plan de acción técnica y operativa permanente para el rescate y sostenibilidad de la laguna de Rincón.  

Es esencial se pueda conciliar la mentalidad y el uso de los recursos naturales con la población de la zona, conjuntamente en la educación para la definición y restauración del sistema hidrológico y un la implementación de una gobernanza de las aguas del río Yaque del Sur.
Cuando la laguna vuelva a su cauce, se debe estructurar una resolución de una veda de captura de especies al menos por dos años y acciones para evitar la quema de manglares y así empoderar a los habitantes, pescadores de las comunidades para que cuiden su entorno y medio de sustento. Se debe propiciar la reubicación de los  campesinos que han ocupado la zona de amortiguamiento de la reserva científica Laguna del Rincón.

Es esencial tener los pescadores y agricultores integrados a sistema de incentivo en función de su participación activa en un plan de manejo  de la cuenca.

Es fundamental la declaración ambiental del Poder Ejecutivo sobre esta reserva científica. Realizar acciones inmediatas y taxativas para rescatar la Laguna del Rincón,  y propiciar la configuración de  estrategias por parte del Grupo Jaragua, para la búsqueda de la adecuada protección de la fauna y flora; la atención a las decrecientes condiciones hidrológicas, la rearborización sostenida y el cuidado del Medio Ambiente de la laguna del Rincón.


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